Escribí esto hace tanto tiempo...
Y todo pude resumirlo así. En un sólo tango, uno que siempre son todos. Todo en una sola canción de 3 minutos. Todo lo que somos, sobre todo lo que soy cuando me siento así. Tú y yo. Nunca nosotros. Un casi todos los días. Estar a punto y no terminar de cruzar la línea. Está prohibido involucrarse, saber que se siente. Y entonces bailamos. Tango obviamente. Si me alejo me buscas, si te vas desespero. Perseguirnos. Eso es lo que mejor sabemos hacer. Y justo cuando se está tan cerca, cuando se está a punto de besar, de tocar, suena ese bandoneón. Ese maldito bandoneón. El que termina la canción. En el preciso momento, cuando te decides. Termina todo. Y así pasa tu tiempo y el mío. Bailando un tango que no termina de ser.
Por una cabeza.