domingo 8 de noviembre de 2009

TanGO

Escribí esto hace tanto tiempo...

Y todo pude resumirlo así. En un sólo tango, uno que siempre son todos. Todo en una sola canción de 3 minutos. Todo lo que somos, sobre todo lo que soy cuando me siento así. Tú y yo. Nunca nosotros. Un casi todos los días. Estar a punto y no terminar de cruzar la línea. Está prohibido involucrarse, saber que se siente. Y entonces bailamos. Tango obviamente. Si me alejo me buscas, si te vas desespero. Perseguirnos. Eso es lo que mejor sabemos hacer. Y justo cuando se está tan cerca, cuando se está a punto de besar, de tocar, suena ese bandoneón. Ese maldito bandoneón. El que termina la canción. En el preciso momento, cuando te decides. Termina todo. Y así pasa tu tiempo y el mío. Bailando un tango que no termina de ser.

Por una cabeza.
CO-ming soon

A ti...

Más difícil que:

no comprar en ofertas,
ir a la playa y no quitarte los zapatos,
no bailar cuando ponen reguetón,
comerse un sólo maní japonés,
no explotar las burbujitas del papel de embalaje,
leerse un sólo libro de Harry Potter,
ver un juego de fútbol en silencio,
hacer dieta,


más difícil es no buscarte, hacer autocensura de ti, dejar de inventar excusas para verte, no provocarte ni mirarte. Ser racional. Sólo eso. Limitarme. Apagarme.

Pero vale la pena. Morderme los labios, contener la respiración, frenar las manos, mirarte a la cara y decirte que no. Sin paréntesis. Un no de verdad. Cerrarte MI puerta.

domingo 18 de octubre de 2009

Acabo de ponerte 
fecha de expiración

domingo 11 de octubre de 2009

La calle

Quiero ser esa calle. Ninguna otra. La callecita. La que se sale de tu ruta principal, de tu avenida transitada, conocida, importante, recorrida. Nada de eso quiero yo. Yo sólo quiero ser esa calle. La apropiada para descansar, para sentarse en un café y ver cómo pasa la gente. También puedo ser tu esquina. Encontrarnos allí, en mi esquina, en el rincón. Para besarnos. Besarnos contra la pared. Besarnos de todas las maneras posibles. En ese rincón de mi calle que yo diseñé para besarme contigo. Todos nuestros besos caben en esa esquina. Los que no te di, los que sí, y los que estoy por darte.

Esa es la calle que quiero ser. La que te devuelves luego de haber visto el mundo. Esa que buscaste en todos los sitios a los que fuiste y no encontraste. La que confundiste con callejones baratos sin salida y te decepcionaste cuando no me encontraste. Esa es la calle que quiero ser.

Y la que quiero que seas. Yo avenida principal y tu mi calle con lucecitas de pueblo para ser feliz.

Hasta que te gaste los labios

lunes 5 de octubre de 2009

Cerati:

"La
única verdad
es la p o e s í a"

5/10/2009

Un día había una Co.
Al día siguiente Co fue otra Co.
Hoy se siente el dolor
No quiere cambiarse la ropa, ni perder ESE olor.
Se llenaron TODOS los espacios en blanco.

Se llenaron con miles versiones de Co. La que no titubea, la que tiembla, la que se tapa la cara, la que mira y ordena.

Hay minutos en lo que puedes ser todas tus versiones. Todas al mismo tiempo. Contradictorias. Imperfectas, una reclamándole a la otra. Queriendo ser la otra. Viviendo para poder pasar a ser la otra. Arrebatarse con la otra. Suplicarle a la otra. Ser todo el tiempo la otra.

Hay días en los que se puede ser todo eso y ser irracionalmente feliz. Culpable y feliz, ansiosa y feliz,

se puede ser. La felicidad es un acccesorio. Es un a "a pesar de todo" fui feliz. Así tiene que ser. Feliz con todo y eso. Feliz sabiendo que hay dos horas de cola por delante.

Sabiendo sobre todo, que Co puede hacer lo que quiere. Burlar todos sus fantasmas, olvidarse de la otra, seguir aunque no se lo merezca. No hay nada que no pueda hacer.

Ni deshacer.

Como ahora, justo ahora. Corina en infinitas versiones, en ganas y culpas. En querer más y ser la otra para detenerse. Para ser feliz viendo al frente y llevándose sólo el olor.

En un instante. Radiante. Lleno de fuegos artificiales. Explotar como fuego artificial. Como volcán.

Siempre volcán. Infinitamente activo.